Una ciudad entre Venus y Marte

5 Comments
Jesús dijo:
Cuando hagáis que los dos sean uno…
Cuando hagáis de lo masculino y femenino una sola cosa
de tal forma que lo masculino no sea masculino
y lo femenino no sea femenino…
entonces entraréis en el reino.

En el post anterior, describí las diferencias que he observado entre hombres y mujeres en relación a la atención, y profundicé en el impacto que tienen éstas diferencias en los distintos roles sociales.
La atención, en los varones se focaliza prioritariamente en las sensaciones físicas, lo que condiciona su conducta orientada a alcanzar el bienestar físico mediante el logro de los recursos necesarios.
En las mujeres, la atención se focaliza en mayor medida en el aspecto emocional de las vivencias, de ahí que el bienestar femenino esté definido en gran medida por la calidad afectiva de sus relaciones y por el grado de bienestar de aquellos a los que aman.
No ha sido la ley del más fuerte la que ha hecho, y sigue haciendo posible la supervivencia de nuestra especie, sino la capacidad del sector considerado “más débil” para sacrificar su propio bienestar físico de cara a posibilitar la supervivencia e incrementar el bienestar de cada individuo. De hecho, las prioridades innatas de ese sector humano son las que han hecho posible la supervivencia de nuestra especie, lo que debe inducir a redefinir fortaleza y debilidad.
La educación se establece sobre la libertad humana para focalizar la atención, y tiene un gran impacto sobre las prioridades innatas, de ahí que en la actualidad muchos varones hayan desarrollado enormemente su empatía e inteligencia emocional, y muchas mujeres centren toda su atención en el logro y bienestar personal.
Cuando a los varones se les educa con afirmaciones como, “los hombres no lloran”, el mensaje real que se les está transmitiendo es, “los hombres no sienten”, lo que refuerza sus prioridades innatas en lo relativo a la atención y en consecuencia la polaridad de los roles sexuales.
Cuando a las mujeres se les educa con afirmaciones como “la mujer es el descanso del guerrero” o “a los hombres se les gana por el estómago”, también se refuerzan esas prioridades innatas y en consecuencia los roles sexuales.
En nuestra sociedad, la educación, la información y el conocimiento suponen elementos clave para el logro de recursos, pero también son fundamentales para preservar el equilibrio del sistema social y global.
Limitar la información y el conocimiento del que dispone el adversario refuerza el propio poder, facilita el apoderarse de los recursos, y en consecuencia incrementa el propio bienestar físico.
Por el contrario, informar y formar amplifica los recursos ajenos y facilita el funcionamiento sistémico de la sociedad humana, cuyo equilibrio interno depende tanto de la integridad y bienestar de todos sus miembros, como de la calidad de la integración del sistema social humano en el macrosistema global al que llamamos naturaleza.
Dentro de ese Macrosistema global interconectado o naturaleza, la supervivencia de cada sistema que forma parte de ella se encuentra estrechamente vinculado al resto. Los árboles necesitan de la tierra para crecer, del ciclo del agua para vivir, y de animales que diseminan sus semillas. Los insectos necesitan de las plantas y las plantas de los insectos. Nosotros necesitamos de los árboles para respirar, de agua limpia para beber, de insectos para polinizar las plantas, etc.
Garantizar el equilibrio y permanencia de los sistemas de los que depende nuestra propia supervivencia, supone una forma de autocuidado cuyo ejercicio requiere de mucha sabiduría.
En el reino animal, el macho que más poder tiene es el que se apodera en mayor medida de los recursos (territorio, alimentos, hembras, etc.), y en consecuencia el que alcanza un mayor grado de bienestar físico. Poder y apoderarse son términos estrechamente relacionados.
Sin embargo, el impacto de los machos dominantes en la naturaleza es limitado debido a que carecen de razón y de consciencia del mañana. La conducta instintiva marca los límites, y cuando logran saciar sus apetitos instintivos su conducta se ve modificada en lo relativo a la búsqueda de recursos, de ahí que su impacto en el macrosistema global sea mínimo.
Muy al contrario de lo que sucede en el reino animal, en los seres humanos la satisfacción de las necesidades físicas de hoy no modifica la conducta orientada al logro, ya que la consciencia del  “mañana”, el miedo al futuro y las necesidades sociales hacen que resulte difícil delimitar cuánto es suficiente.
Esas características psicológicas, hacen del ser humano un súper depredador de recursos naturales con un impacto muy negativo en el entorno social y global, actitud que pone en peligro la supervivencia a largo plazo de la especie humana, amenazada más que nunca antes por la ignorancia, a efectos prácticos, acerca de las interconexiones de la vida.
En la actual sociedad humana el “más fuerte” no es el que tiene más músculos, sino el que controla en mayor medida la información y el conocimiento en beneficio propio, sin valorar el impacto de su actividad sobre el entorno.
Hoy más que nunca antes, se ha hecho evidente que la ley del más fuerte aplicada a la sociedad humana representa una amenaza para el bienestar y equilibrio, tanto de la propia sociedad humana como de la naturaleza o macrosistema global.
Sólo la comprensión del carácter sistémico de la vida puede poner límites a pulsiones irracionales cuyo impacto en el entorno y en nuestra propia supervivencia como especie, se encuentra amplificado por el pensamiento egocéntrico.
Cuando el pensamiento está animado por contenidos emocionales como la empatía, el altruismo y la inteligencia emocional, se hace posible la coexistencia dentro del sistema social y del macrosistema global.
Cuando el pensamiento está animado por contenidos emocionales como el egoísmo, la avaricia o la soberbia, la supervivencia social y global se ve amenazada.
Dado que no es el conocimiento, sino el buen o mal uso que se hace del conocimiento el que condiciona nuestra supervivencia como especie, y el que modera o amplifica el impacto humano en el sistema global, la educación en valores positivos tiene un papel clave en el equilibrio global.
La principal diferencia entre conocimiento y sabiduría no radica en los contenidos de información de los que dispone un individuo, sino en el uso que se hace de esos contenidos en beneficio propio, o en beneficio común, siempre en relación a los valores o ausencia de valores, que se asientan en el corazón del individuo.
Entre Venus y Marte se vislumbra la aparición de una nueva Ciudad, una Ciudad cuyo funcionamiento se asemeja al de un organismo en el que todos los miembros disponen de lo necesario para realizar su función en equilibrio perfecto con el resto. La respiración en equilibrio con la sangre, con los huesos, con la carne y con el macrosistema global.
En esa Ciudad, el tesoro más preciado no es el oro o las joyas, sino la Sabiduría Regente que, como Madre, conoce en profundidad las necesidades reales de cada uno de sus miembros y hace posible el funcionamiento orgánico de esa Gran Ciudad.
Los miembros de esa Ciudad, han logrado hacer “de los dos uno” tras superar sus prioridades innatas, y han alcanzado la androginia psicológica tras desterrar de sus corazones la envidia, la soberbia y la avaricia, lo que les permite vivir en perfecta comunión.
En esa Ciudad, la comunión no es una práctica religiosa puntual sino un modo de vida que sólo llega a establecerse cuando el conocimiento adquirido se somete a los valores escritos a fuego en el corazón de los hombres.
Como ya se dijo:
“Dios no escribió las leyes en las páginas de los libros, sino en vuestro corazón y en vuestro espíritu. Se encuentran en vuestra respiración, en vuestra sangre, en vuestros huesos, en vuestra carne, en vuestros intestinos, en vuestros ojos, en vuestros oídos, y en cada pequeña parte de vuestro cuerpo. Están presentes en el aire, en el agua, en la tierra, en las plantas, en los rayos del sol, en las profundidades y en las alturas… Pero vosotros cerráis vuestros ojos para ver, y tapáis vuestros oídos para no oír.”
Evangelio de los Esenios.

Suscríbete para recibir lo último de mi blog

Suscribiéndose acepta expresamente la Política de Privacidad y recepción de comunicaciones electrónicas

 

5 Comments

Leave a Comment

  1. Marta
    Reply

    Muy enriquecedor, como siempre. Muchas gracias por tus sabias reflexiones y por la forma de transmitirlas

  2. Alvaro Rubio Pla
    Reply

    Al leer este post me queda bien clara la actitud y posición que es necesario mantener individualmente y con el entorno, si queremos llegar a convertirnos en ciudadanos de la Nueva Ciudad.
    El texto final me recuerda que todo lo que necesitamos saber para tomar decisiones lo tenemos a nuestro alcance. Gracias Carmen. Namasté.

  3. Maia Brasó
    Reply

    Que post tan interesante y a la vez tan necesario. Una gran ayuda para mentalizarnos de la necesidad que existe de convertir nuestro propio mundo en un reflejo de esta maravillosa ciudad. Gracias Carmen por regalarnos tanta sabiduría.

  4. Mercedes de Castro
    Reply

    Este post me ha llegado directamente al alma. La Ciudad de la Sabiduría creo que es algo que anhelamos todos, o muchísimos de nosotros, cada vez más. Me encanta verlo expresado tan claro y tan esperanzador. Cada vez veo más personas, hombres y mujeres, en esta dirección.
    La verdad…la Ciudad ya existe, yo siento que está dentro.
    Muy bueno el post. Geniales las citas.
    ¡¡Gracias!!

  5. Jaime
    Reply

    Muchas gracias Carmen.Ser urbanita de esta «Ciudad»está muy bien.Grándes reflexiones.

Leave a Reply

Your email address will not be published.