Jon Kabat Zinn, padre del Mindfulness, define esta técnica meditativa como la conciencia que surge cuando se mantiene la atención focalizada en el momento presente y se observa, sin enjuiciamientos, cómo se despliega la experiencia momento a momento.
El Mindfulness tiene su fundamento en una ciencia ancestral de la mente, el budismo, y más exactamente en el llamado Satipatthana o cultivo de la atención plena, cuyos principios fundamentales quedan reflejados en el Satipatthana Sutta.
El entrenamiento de la mente (samadhi) supone una de las tres categorías fundamentales dentro del noble camino óctuple, e incluye el esfuerzo correcto, el cultivo de la atención plena, y la concentración o meditación correcta.
Las otras dos categorías fundamentales de ese noble camino serían la búsqueda de la sabiduría mediante el pensamiento y la comprensión correcta, así como la conducta ética.

La adaptación positiva a las circunstancias individuales se establece sobre la respuesta adecuada a lo que realmente sucede a nuestro alrededor, algo que no siempre resulta fácil.
Tendemos a pensar que nuestras experiencias subjetivas y reacciones se corresponden con la realidad objetiva, sin ser conscientes de hasta qué punto contribuimos en la creación de nuestras propias experiencias, y hasta qué punto podemos llegar a distanciarnos de lo que realmente sucede, lo que nos impide responder adecuadamente y dificulta nuestra adaptación positiva al entorno real.
Ante las mismas percepciones sensoriales (suceso objetivo), distintas personas pueden tener experiencias subjetivas muy diferentes e interpretar lo sucedido de forma totalmente contrapuesta, debido a la distinta información interna que condiciona en cada caso la experiencia subjetiva.
Carencias en la infancia, experiencias dolorosas del pasado, emociones e intenciones no reconocidas, etc., condicionan la experiencia subjetiva y la interpretación de la realidad, lo que distancia al individuo del conocimiento objetivo, dificulta su adaptación positiva al entorno real y genera mucho sufrimiento.
En la práctica del Mindfulness, la atención no se focaliza en el entorno, sino en los propios procesos internos que condicionan la experiencia subjetiva, siendo el objetivo último de este proceso de introspección alcanzar una visión o comprensión correcta de la realidad como camino a la sabiduría.
Del mismo modo que una imprenta defectuosa, o un sello de lacre con una errata, siempre generan imágenes defectuosas, la mente condicionada por pulsiones, conscientes o inconscientes, genera experiencias ajenas a la realidad objetiva, y respuestas no adaptativas.
A medida que se observan los propios condicionamientos psicológicos con autocompasión, y sin caer en juicios negativos, el impacto de esos condicionamientos sobre la propia experiencia subjetiva disminuye, lo que se traduce en comprensión y adaptación positiva al entorno objetivo.
La vida, a través de las circunstancias, nos enfrenta a cada uno a los condicionamientos psicológicos que restan objetividad a nuestra interpretación de la realidad, y lo hace hasta que logramos hacerlos conscientes, aunque en ese proceso el sufrimiento llegue a ser el principal protagonista.
Cuando, mediante la introspección y la práctica de la atención plena observamos voluntariamente esos condicionamientos, el sufrimiento deja de ser el protagonista de nuestras vidas, mejora nuestra visión o comprensión de la realidad, y nuestra calidad de vida se ve exponencialmente incrementada.

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