¿Son las mujeres de Venus y los hombres de Marte?

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“Aunque casi todo el mundo está de acuerdo en que hombres y mujeres son distintos, la medida de esa diferencia sigue siendo para la mayoría algo por definir”

John Gray

Tras dedicar muchos años a formar a hombres y a mujeres en la práctica de meditación y de atención plena, he comprobado diferencias fundamentales entre ambos sexos en relación a la atención.
Esas diferencias, podrían condicionar los distintos roles sociales y pueden llegar a ser tan intensas en ciertos casos que nos lleven a cuestionar si realmente somos del mismo planeta.
En general, en los varones la atención tiende a focalizarse espontáneamente en las sensaciones corporales, agradables o desagradables, que generan las distintas experiencias vitales, y su conducta está orientada a alcanzar el bienestar a ese nivel.
La búsqueda de recursos resulta un elemento clave para alcanzar el bienestar físico, y una posición social elevada es importante para los varones en la medida en que garantiza el éxito a ese nivel.
En las mujeres la atención tiende a focalizarse en mayor medida en el aspecto emocional de las vivencias, y más concretamente en los sentimientos que éstas desencadenan. La conducta femenina está orientada a alcanzar el bienestar emocional, y lograrlo o no lograrlo depende de la calidad afectiva de sus relaciones y del grado de bienestar de aquellos a los que aman.
La naturaleza ha dotado a las mujeres con una capacidad innata para sacrificar su propio bienestar físico de cara a incrementar el bienestar en otros, cualidad de la atención femenina que ha hecho, y sigue haciendo posible, la supervivencia de nuestra especie.
Sin embargo, y dado que el foco de atención se puede modificar a voluntad, los antiguos roles están cambiando a pasos agigantados en nuestra actual sociedad en la que cada día hay más hombres empáticos y orientados en mayor medida al bienestar ajeno, así como un número creciente de mujeres que focalizan toda su atención en el logro personal.
Podríamos decir que a nivel psicológico, y haciendo uso de la libertad de la que gozamos los seres humanos en lo relativo a la atención, muchos varones han incorporado las prioridades originalmente femeninas, y muchas mujeres las prioridades originalmente masculinas.
Llamamos altruismo a la conducta orientada a promover el bienestar ajeno sin esperar ningún beneficio a cambio, y lo definimos así porque olvidamos que el bienestar emocional que experimenta el altruista, ya supone un beneficio en sí mismo.
Dado que la naturaleza recompensa el altruismo con bienestar emocional, cabe cuestionar su sentido último en la naturaleza o sistema global.
El objetivo de este post es profundizar en la importancia de valores originalmente femeninos como el altruismo, la inteligencia emocional y la empatía en el funcionamiento de cualquier sistema familiar, laboral, social, ecológico e incluso biológico, cuya estabilidad y potencial crecimiento depende de la integridad de todos y cada una de sus miembros.
Si concebimos la relación del individuo con el resto de miembros de la naturaleza como una lucha en la que prevalece el más fuerte, nuestra relación con todo y con todos será muy diferente a si nos consideramos miembros de un sistema global interconectado cuya estabilidad y potencial crecimiento depende de la integridad de todas y cada una de sus partes.
La naturaleza es un sistema en el que los valores altruistas, originalmente femeninos, tienen un sentido último fundamental en la medida en la que inducen a respetar y a cuidar al otro, lo que garantiza la permanencia y crecimiento del sistema global.
Lo mismo sucede en un organismo o sistema biológico en el que cada órgano recibe los recursos necesarios  para realizar su función, lo que hace posible que el sistema en conjunto funcione adecuadamente. Hay órganos que necesitan recibir más recursos porque su función es más compleja, sin embargo, si el hígado pudiera aplicar la ley del más fuerte y llegara a acaparar la mayoría de los recursos en detrimento del resto, el sistema acabaría enfermando pudiendo llegar a desaparecer, hígado incluido.
Lo mismo sucede dentro de un sistema familiar o laboral.
Frente al altruismo y frente a la inteligencia emocional, existen actitudes psicológicas como  el egoísmo que ignora las necesidades ajenas, la avaricia, que induce a acaparar recursos mucho más allá de lo necesario, la soberbia, que induce a las gónadas a creerse cerebro y a merecer sus recursos, etc., actitudes que imposibilitan el funcionamiento sistémico de la sociedad humana.
La recompensa inmediata por parte de la naturaleza cuando se ejercita el altruismo y se maximiza la inteligencia emocional es el bienestar emocional, la recompensa a más largo plazo es la permanencia y crecimiento del sistema global.
Las mujeres nos hemos incorporado a un sistema laboral concebido con anterioridad para la realización y bienestar de los varones, sistema que se rige por valores masculinos y en el que prevalece en gran medida la ley del más fuerte, no la del más empático o altruista.
No obstante, y como dijimos anteriormente, muchos varones han llegado a hacer propios  valores originalmente femeninos como el altruismo y la empatía, desarrollando a pasos agigantados su inteligencia emocional.
Sin embargo, los cambios que han experimentado muchos varones a nivel psicológico no operan a nivel físico, ya que sólo las mujeres pueden tener hijos, y sólo ellas experimentan el impacto negativo de la maternidad en su realización profesional.
La atención y eficacia laboral de las mujeres se encuentra inevitablemente condicionada por la maternidad, ¿cómo evitar que la atención y la conducta de una madre que trabaja se vean afectadas por la enfermedad de su hijo?
Para compensar esta realidad, y ser tan eficaces y competentes a nivel laboral como sus pares sin abandonar a los que aman, las mujeres actuales deben realizar un esfuerzo sobrehumano que la sociedad no sólo no valora, sino que penaliza con una retribución económica inferior.
En la actualidad, son mujeres las que alcanzan los primeros puestos en las oposiciones más duras y difíciles, pasando posteriormente a ser las peor remuneradas.
La maternidad supone una función social clave no remunerada sobre la que se establece la propia sociedad, y sin la cual no existirían políticos ni política, empresarios ni empresas, economía ni economistas, médicos ni medicina, etc.
Si la sociedad y las empresas se limitan a definir “eficacia” en relación al logro económico, sin reconocer la eficacia sobrehumana de las madres que trabajan, la eficacia social de la maternidad, o la eficacia del altruismo en el funcionamiento del sistema global, será la propia sociedad la que acabe pagando por ello.
Hoy día resulta fundamental el ejercicio de los valores altruistas, originalmente femeninos en todos los ámbitos, tanto por parte de los hombres como por parte de las mujeres.
El funcionamiento sistémico de la vida, de los ecosistemas, de la familia, y de cualquier organización laboral o social, es posible en la medida en la que se ejercitan esos valores. Las consecuencias de no hacerlo ya son evidentes.
Los ecosistemas se degradan a pasos agigantados, pese a que necesitamos de los árboles, de los insectos, o de las plantas para nuestra propia supervivencia. Muchas comunidades humanas carecen de lo más básico, mientras otras derrochan recursos, lo que hace de la inmigración ilegal un problema difícil de resolver si no logramos que los potenciales inmigrantes dispongan de lo necesario en su lugar de origen. El riesgo de aniquilación mutua ha llegado a ser extremo debido a que disponemos de armas de destrucción masiva muy poderosas de las que ciertas comunidades humanas pueden llegar a hacer uso para imponer su voluntad por la fuerza al resto.
Ahora más que nunca antes, es necesario replantearse la ley del más fuerte y retomar los valores originalmente femeninos que promueven un funcionamiento sistémico de la sociedad humana, en comunión con el resto de sistemas que forman parte de la naturaleza. De ello depende nuestro grado de bienestar psicológico y nuestra supervivencia como individuos y como especie.

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8 Comments

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  1. Ana
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    Que información tan importante!!!!
    Va al núcleo y de forma muy clara y muy fácil de leer.
    Me parece una información importantísima para la sociedad y contada para que todos lo podamos entender.
    Muchas gracias Carmen.

  2. Jaime
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    Muchas gracias como siempre Carmen.Comparto.

  3. Marta
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    Me ha encantado. Una realidad q vivimos día a día. Te engancha desde el primer momento. Gracias

  4. Maria
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    Verdades como puños. Muy interesante y perfectamente explicado.

  5. katia
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    Gracias por darnos un acceso tan objetivo y cierto de esta realidad .
    Así podremos ser conscientes del funcionamiento de hombres y mujeres y todo lo que ello con lleva, para poder tener otra toma de perspectiva y de ahí otra forma de actuar.

  6. Any
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    Un post con mucha fuerza y lleno de información importante. Se tocan varios puntos interesantes. He disfrutado mucho su lectura.

  7. Belen
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    Que gran verdad lo que cuentas, ojalá todos los dirigentes políticos y empresariales te leyeran y se concienciaran de esto.

  8. Justina
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    Acertadisimo!!!

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