Estrés en la empresa y Mindfulness

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Cuando nuestra atención no está entrenada para permanecer focalizada en el momento presente, podemos llegar a convertirnos en víctimas de nuestros propios pensamientos y emociones”

Una empresa, es un conjunto de personas que trabajan en equipo con el fin de obtener beneficios.

Hoy sabemos que la eficacia de un equipo de trabajo no solo depende de la calidad profesional de sus integrantes, sino de la calidad de las relaciones humanas que se establecen entre ellos.

Un alto porcentaje del estrés que experimentan los miembros de una empresa no se relaciona con la complejidad o exigencia del trabajo en sí, sino con una calidad inadecuada en las relaciones humanas que se establecen entre ellos.

En la mayoría de empresas, hay momentos de mayor exigencia y complejidad laboral que requieren de una mayor dedicación y esfuerzo por parte de sus miembros, lo que a efectos prácticos se traduce en una presión sobreañadida y en una mayor exigencia personal. 

Esa presión sobreañadida, inevitable en muchos casos, suele verse minimizada cuando las relaciones humanas dentro de un equipo de trabajo son buenas, y existe cooperación entre sus miembros, pero también tiende a maximizarse, pudiendo llegar a representar una importante causa de estrés laboral y de disminución en la eficacia, cuando las relaciones interpersonales no son buenas. 

La calidad de las relaciones laborales, incide directamente en la eficacia, y se establece sobre la capacidad de cada uno de los miembros de un equipo para evaluar y responder positivamente a lo que realmente está sucediendo en el momento presente.

Para que un equipo funcione adecuadamente, resulta fundamental la figura de un director o líder positivo que promueva unas buenas relaciones humanas

Un directivo o líder positivo, es aquel que tiene presente que el “salario emocional” es tan importante para el alma como el salario físico lo es para el cuerpo. El reconocimiento de un trabajo bien hecho, un trato directo y personal, demostrar agradecimiento cuando la situación lo requiere, motivar al equipo en relación con los objetivos, hacer del aprendizaje un fin cuando un miembro del equipo reconoce un error involuntario, etc., son cualidades fundamentales de un líder positivo.   

La práctica de Mindfulness o atención plena, supone una ayuda muy importante a la hora de entablar vínculos positivos y desarrollar conductas empáticas en el contexto laboral, ya que solo somos conscientes de lo que sucede en nuestro entorno, en la medida en la que le prestamos atención. 

Muchas conductas inapropiadas, o incluso egoístas en el entorno laboral, no responden a la intención de generar un perjuicio al otro, sino a una atención dispersa no focalizada en el momento presente, que impide evaluar y responder adecuadamente a lo que realmente está sucediendo en el momento presente, en frecuente detrimento de los demás.

Entrenar la atención para que esta se mantenga focalizada en el ahora, no supone en modo alguno renunciar a nuestra experiencia o a nuestra capacidad de planificar el futuro.

La capacidad para evaluar voluntariamente el pasado con la intención de recabar información de la propia experiencia, así como la de planificar el futuro en relación a los objetivos personales y profesionales, supone un atributo fundamental de la mente humana que resulta eficaz en la medida en la que existe una intención concreta, y la atención se focaliza en una información específica.

El problema surge debido a que la facultad para evocar recuerdos, y planificar el futuro, no siempre responde a una intención definida, sino a automatismos del propio cerebro. Cuando la atención no se encuentra focalizada en el momento presente, el cerebro tiende a rememorar, de forma involuntaria y automática, conflictos pasados, así como a vaticinar los futuros más desastrosos animado por los propios miedos, por improbables que éstos futuros sean.

Debemos tener presente que cada vez que pensamos, sentimos, es decir experimentamos emociones, con sus correspondientes experiencias físicas y psicológicas asociadas.

Cada vez que evocamos o prevemos una amenaza, no solo tenemos una experiencia psicológica desagradable (miedo, ansiedad, etc.), sino una respuesta neuroendocrina que prepara nuestro organismo para la lucha o huida.

Para afrontar la lucha o la huida lo mejor posible, tienen lugar cambios físicos fundamentales: las pupilas y los bronquios se dilatan, se movilizan ácidos grasos para proporcionar energía, aumenta la coagulación, la sangre se desplaza a los músculos de las extremidades, aumenta el rendimiento cardíaco, etc.

En los animales, al cesar el estímulo amenazante, cesa la respuesta, pero en los seres humanos, la tendencia a rememorar y a predecir conflictos de forma involuntaria y automática dificulta el cese de esa respuesta, y puede llegar a causar enfermedades relacionadas con el estrés.  

En consecuencia, puede aparecer dolor de cabeza, insomnio, ansiedad, tensión y dolor muscular, ardores, indigestión, diarrea, hipertensión, dolor precordial, e incluso infarto de miocardio, disminución de las defensas, y en consecuencia posibles infecciones o cáncer, etc…

Esa respuesta neuroendocrina que puede salvarnos la vida cuando existe una amenaza objetiva en el presente, también puede llegar a quitárnosla cuando se prolonga en el tiempo, debido a la tendencia de la mente a rememorar o vaticinar desastres, de forma involuntaria y compulsiva.

Cuando la atención no está entrenada para permanecer focalizada en el momento presente, podemos llegar a convertimos en víctimas de nuestro propio pensamiento, respondiendo a lo que pensamos y sentimos, y no a lo que sucede en nuestro entorno objetivo, en detrimento también de los demás

Mindfulness ayuda a prevenir conflictos laborales, al restar poder a los automatismos cerebrales, invitando a focalizar la atención, voluntaria y no automáticamente, en condicionantes emocionales del pasado, y en miedos específicos con relación al futuro.  Esta práctica, impulsada por la intención de disminuir el sufrimiento propio y ajeno, aporta las herramientas necesarias primero observar, y luego afrontar positivamente, esos condicionamientos y miedos personales. 

El entrenamiento de la atención para que esta permanezca focalizada en el momento presente, junto a la observación y afrontamiento emocional progresivo, se traducen a efectos prácticos en una mayor capacidad para evaluar objetivamente las circunstancias y responder adecuadamente a ellas, y en un incremento de la creatividad o capacidad para resolver positivamente situaciones y problemas imprevistos. Todo ello se traduce en último término, en un incremento en la calidad de vida de los miembros de un equipo, y en un incremento en su eficacia y productividad a nivel laboral.


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  1. Verónica de Assas
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    Cuánta sabiduría en estas reflexiones. Ojalá el mercado entienda la importancia del salario emocional en estas dinámicas empresariales tan despiadadas que vivimos.

    1. Carmen Ochoa
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      Muchas gracias, Veronica. Me alegra que te haya gustado el artículo.

  2. Jaime Rubio
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    Muy bueno!!!Gracias Carmen.

    1. Carmen Ochoa
      Reply

      Gracias a ti, Jaime.

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