El ocaso de la razón

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          “Te advierto, quien quiera que fueses,
Oh! Tú que deseas sondear los arcanos de la Naturaleza,
que si no hallas dentro de ti mismo, aquello que buscas, tampoco podrás hallarlo fuera.
Si tu ignoras las excelencias de tu propia casa, ¿Cómo pretendes encontrar otras excelencias?
En ti se halla oculto el tesoro de los tesoros.
Oh! Hombre, conócete a ti mismo y conocerás al Universo y a los dioses».

Frontal del templo de Apolo en Delfos

El sector que en la actualidad domina la ciencia concibe la conciencia como un producto del azar, y como un “epifenómeno” del proceso ciego de evolución de la vida, hipótesis que un número creciente de científicos ha llegado a interpretar como una simple creencia o concepción filosófica, más que como una teoría con un respaldo científico sólido.
Jung, en su obra “Psicología y Simbólica del arquetipo” (1) afirmó: “La inteligencia ingenuo-curiosa quisiera naturalmente tener una explicación racional y si no la encuentra de inmediato, se satisface con una hipótesis tan razonable como insuficiente”
El proceso de evolución de la vida supone un hecho contrastado, lo que no ha sido suficientemente contrastado son las distintas creencias en relación a las causas, o ausencia de causas, que condicionan ese proceso de evolución en el tiempo.
Algunas tradiciones ancestrales interpretan la conciencia, simultáneamente como causa y consecuencia del proceso de evolución de la vida, compartiendo la creencia en una Conciencia Fuente metafísica que “reproduce” su orden interno e información en el plano físico a través del proceso de evolución de la vida. Esas tradiciones conciben el mundo espiritual como el potencial humano de conciencia presente en la Conciencia Fuente, que se expresa paso a paso en el mundo físico, como un embrión expresa paso a paso todo su potencial inherente en el seno de su madre.
La experiencia subjetiva supone el pilar fundamental sobre el que se establecen las distintas concepciones filosóficas o creencias no contrastadas, y su aceptación tiene lugar por consenso, es decir, cuando una comunidad, científica o religiosa, comparte experiencias subjetivas y conclusiones similares.
No resulta fácil refutar ciertas creencias en base a los hechos, dado que muchas de ellas no responden a razones, sino a contenidos emocionales, conscientes o inconscientes, que configuran la experiencia subjetiva de un individuo, o colectivo de individuos, y el curso de su pensamiento.
Para comprender la dependencia funcional que existe entre emoción y razón en la elaboración de una creencia, debemos valorar cómo se ha gestado la conciencia humana a lo largo del proceso evolutivo, y cómo han participado en dicho proceso los distintos eslabones de la vida con sus distintos niveles de experiencia.
La experiencia en los eslabones inferiores de la vida se limita a percepciones integradas, progresivamente más complejas, que relacionan el estado del medio externo con el estado de su medio interno, y que condicionan su conducta: la ausencia de nutrientes en el medio externo se asocia espontáneamente a una experiencia interna de hambre o similar, el descenso de temperatura en el entorno se asocia a la experiencia interna de frío, etc., sin que el organismo sea todavía consciente de las relaciones causa-efecto.
Ocaso de la razón | Dra. Carmen OchoaCuando el organismo supera un cierto umbral de complejidad, las percepciones y sensaciones internas se asocian a respuestas emocionales que amplifican su experiencia subjetiva y que preparan al organismo para afrontar un suceso concreto en las mejores condiciones físicas, lo que incrementa la adaptación de ese organismo a su entorno. Ante la percepción sensorial de un depredador el organismo que experimenta miedo, huye y tiene más probabilidades de seguir evolucionando e incorporando información que el que experimenta alegría en las mismas circunstancias.
Una experiencia subjetiva adecuada ante circunstancias concretas incrementa las probabilidades de supervivencia de un organismo, sin que éste elija su experiencia subjetiva ante un suceso, ya que ésta le viene impuesta por la propia selección natural.
Cuando la información psicofísica integrada alcanza un cierto grado de complejidad, el organismo expresa la facultad de identificar las causas de sus distintas experiencias físicas y emocionales, lo que supone una gran ventaja evolutiva en la medida en la que posibilita el control de la propia experiencia, ya que identificar la causa de una experiencia permite reproducir o evitar esa experiencia a voluntad.
La calidad del proceso racional es dependiente del porcentaje de percepciones, sensaciones y emociones que logran acceder al estrato racional de la conciencia para ser procesadas.
Hoy sabemos que un alto porcentaje de percepciones, sensaciones y emociones humanas permanecen en el inconsciente sin ser elaboradas, condicionando de forma irracional la experiencia subjetiva del individuo ante circunstancias concretas, y en consecuencia, su interpretación de la realidad.
Experiencias no elaboradoras de la infancia, sucesos dolorosos del pasado, emociones no reconocidas etc., condicionan la experiencia subjetiva del individuo que no ha llegado a reconocer el impacto de lo inconsciente en su propia experiencia y comprensión de la realidad, y que considera “ objetivos” sus puntos de vista, sin haber llegado a observar y conocer el “ subsuelo» de su propia razón, de ahí que Jung afirmara (1): “ Al hombre le resulta insoportable que deban darse en su propia alma cosas irracionales que perturban a la conciencia en su ilusión de seguridad y claridad, poniéndole el enigma de su existencia tan cerca que tenga que advertirlo.”
La búsqueda del conocimiento objetivo no supone una aspiración altruista del alma humana, sino una imposición por parte de la naturaleza que supedita el bienestar y la evolución de la conciencia individual a su capacidad para actualizar todo su potencial, proceso frecuentemente obstaculizado
por emociones e intenciones no reconocidas que condicionan la experiencia subjetiva del individuo, y su interpretación de la realidad, sus hipótesis, y sus creencias. El que muchos individuos compartan experiencias subjetivas y conclusiones similares, no logra que éstas sean objetivas ya que la naturaleza siempre tiene la última palabra.
El hecho de otorgarle a la razón un poder del que en realidad carece, incapacita al individuo para observar, y reconfigurar el “subsuelo” de su propia conciencia de cara a alcanzar el conocimiento objetivo, actualizando todo su potencial. Como afirmó Jung en su obra “Arquetipos e Inconsciente Colectivo»:
“El espíritu sí puede atribuirse la patria potestad sobre el alma, pero no el terrenal intelecto, que es una espada o martillo del hombre y no un creador de mundos espirituales, no un padre del alma”.
Cuando la atención se dirige al “subsuelo” de la razón, se pueden observar en uno mismo los contenidos emocionales que condicionan la propia experiencia subjetiva, el pensamiento y la conducta, actividad que a posteriori posibilita el procesamiento racional de la información limitando el impacto de lo subjetivo en la propia vida, lo que se traduce en adaptación al entorno real.
Tanto la creencia en el azar como motor de la evolución de la conciencia, como la creencia en una Causa última, se establecen sobre la experiencia subjetiva de individuos que ven reforzados sus puntos de vista en una comunidad de carácter científico o religioso.
Observar la naturaleza de las distintas experiencias subjetivas sobre las que se establecen estas creencias contrapuestas, puede ayudar a maximizar o minimizar el impacto de lo subjetivo en el propio pensamiento, por lo que en el siguiente post, “Creencias y experiencia subjetiva” trataremos de adentrarnos en ese inexplorado territorio.


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  1. Marta Corredoira
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    Un post muy interesante, información esencial sobre lo importante de buscar en el interior y ser conscientes.

  2. Mercedes de Castro
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    Hay muchas cosas que me resuenan de este post, como el hecho de que la razón no proporciona una explicación suficiente del proceso de la vida, ya sea la personal o la colectiva.
    Por eso me llega completamente la idea de profundizar en el papel que juega la conciencia, la conexión con la intuición…
    Para mí es muy importante ir diferenciando lo subjetivo de los flashes de información que aporta la conciencia. Así que aquí estoy expectante a la espera del nuevo post!
    🙂

  3. Jaime
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    Gracias Carmen y a la espera del siguiente «elixir» de conocimiento.

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