Importancia del Mindfulness o atención plena en la vida diaria

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“NUESTRA EXPERIENCIA Y NUESTRA REALIDAD SE CONSTRUYEN CON
AQUELLO A LO QUE PRESTAMOS ATENCIÓN.”

La atención es uno de los bienes más valiosos de los que disponemos aunque no hayamos llegado a ser conscientes de ello, ya que aquello a lo que prestamos atención condiciona lo que vemos, lo que oímos, lo que sentimos, lo que pensamos, y en último término nuestra conducta y nuestra realidad.
Pueden suceder muchas cosas a nuestro alrededor, pero si no logran captar nuestra atención no llegan a afectarnos ni a influir en nuestro comportamiento, de ahí que tanto las agencias publicitarias como los medios traten de captar nuestra atención para influir en nuestra conducta, utilizando técnicas progresivamente más invasivas.
El marketing emocional ha llegado a establecerse sobre el conocimiento de que el 99 por ciento de lo que compramos, sean ideas o cosas, es consecuencia de un impulso, sentimiento, o emoción que sólo se ha razonado en parte.

Todo aquello que logra controlar nuestras emociones, controla nuestro pensamiento y nuestra conducta.

La autogestión en lo relativo a la atención resulta clave de cara a mantenernos firmes en nuestros propósitos y objetivos prioritarios, libres de contenidos emocionales que nos desvíen, pero lograrlo no siempre resulta fácil porque la atención se ve constantemente “abducida” por impulsos emocionales, procedentes del exterior o del interior, que acaparan nuestros recursos mentales.
La información interna, y especialmente las preocupaciones y las emociones intensas, acaparan nuestro pensamiento hasta el punto de impedirnos desconectar para focalizar la atención en lo que tenemos que hacer. Con frecuencia, no logramos parar la cabeza, y nos sentimos estresados, ansiosos, o deprimidos, y nuestra calidad de vida puede llegar a verse muy disminuida.
La atención se puede entrenar, lo que nos permite desconectar de un problema cuando lo consideramos necesario, o consideramos que carece de sentido seguir dándole vueltas, y más vueltas, a ese problema o situación que acapara nuestros recursos mentales hasta llevarnos al agotamiento, sin resultados positivos.
Podemos entrenar la atención para desconectar y ganar distancia, lo que posteriormente nos aporta una visión más clara y objetiva de los problemas.
En esencia, la atención se ejercita cuando logramos que ésta se mantenga focalizada en el momento presente, sin permitir que el pensamiento fluctúe anárquicamente entre el pasado y el futuro, impulsado por distintas emociones e intenciones.
Para lograrlo, llevamos la atención a las sensaciones físicas que experimentamos ahora, siendo una de esas sensaciones, constantes y comunes a todos, la que produce la entrada y salida del aire al respirar.
Atención plena | Dra. Carmen OchoaAl principio no resulta fácil mantener la atención focalizada en la respiración, y nos asaltan muchos pensamientos que intentan acaparar nuestra atención. En el fondo tememos desconectar, y al hacerlo perder el control de un problema o situación, cuando en realidad al focalizar la atención en las sensaciones físicas nos distanciamos temporalmente de los problemas ganando poder resolutivo.
Cuando la voluntad logra imponerse, y forzamos la distancia, experimentamos una profunda sensación de relajación y bienestar, debido a que dejamos de experimentar temporalmente todo aquello que nos aflige.
El objetivo último de la práctica de Mindfulness no es ignorar nuestros problemas, sino darnos “un respiro” de forma que cuando volvamos a nuestro “sistema operativo” habitual, logremos ver las cosas de un modo diferente, desde otro ángulo, o con una perspectiva más amplia.
A medida que profundizamos en la práctica, aprendemos a observar y a gestionar las emociones que alimentan nuestro pensamiento, liberándonos de contenidos emocionales del pasado que condicionan nuestra conducta en el presente.
Emociones no resueltas de la infancia, experiencias dolorosas del pasado, emociones no reconocidas, etc., condicionan nuestro pensamiento y nuestra conducta, sin que muchas veces seamos conscientes de ello.
Cuando logramos observar las emociones no elaboradas del pasado, comprendemos hasta qué punto han condicionado nuestro pensamiento y nuestra conducta, restando objetividad a nuestras reacciones. Entonces, ganamos la libertad para decidir a qué emociones e intenciones queremos “prestarles nuestra cabeza”, y a cuáles no, lo que tiene un gran impacto sobre nuestro pensamiento, sobre nuestra conducta y sobre nuestra calidad de vida.
Al tomar distancia, dejamos de reaccionar impulsivamente a lo que sucede dentro y fuera de nosotros, pasando a responder adecuadamente, lo que repercute muy positivamente, no sólo en nuestra relaciones y en nuestra calidad de vida, sino en nuestra comprensión de la realidad. Poco a poco vamos dejando atrás nuestras visiones condicionadas y subjetivas de la realidad, y vamos ganando una comprensión más objetiva de lo que realmente sucede a nuestro alrededor.
Como sucede en el caso del entrenamiento físico, la intención de gestionar positivamente la atención es importante, pero sólo si es lo suficientemente intensa para ponernos en marcha, ya que sin acción no hay cambios.
La gestión positiva de la atención requiere la modificación de patrones neuronales arraigados, y en consecuencia requiere tiempo, de ahí que la perseverancia en la práctica de la atención plena suponga un elemento indispensable.
Del mismo modo que los músculos no mejoran si conocemos en profundidad la mejor técnica de entrenamiento físico, pero no entrenamos, la atención plena sólo se ejercita cuando conocemos la teoría, y perseveramos en la práctica. Por fortuna, en unas pocas semanas empezamos a ver resultados, lo que supone una motivación muy positiva de cara a perseverar en la práctica de Mindfulness.


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  1. Marta Corredoira
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    Sin duda, la constancia es la clave para llegar a notar cambios no solo en nosotros, si no en nuestro entorno.

  2. Mercedes de Castro
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    Es cierto que la atención plena es una herramienta esencial, y que sin acción no hay cambios.
    Lo que me ha parecido muy importante es la capacidad que tenemos de ver la realidad con muchísima más objetividad a través de la atención plena.

  3. Jaime
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    Muy buena explicación.Muchas gracias Carmen!!

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