El hombre roto

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El hombre roto no es hombre ni mujer, sino la conciencia y la vida fragmentada. El hombre roto ya no sabe en quién confiar,  porque en la confianza su conciencia se ha roto en mil pedazos.
El hombre roto es un conjunto de fragmentos de conciencia que buscan reunificarse. Es miedo, es ansiedad, es tristeza, es vacío en el hacer, es carencia en el tener, es caminar en círculos sin saber a donde va.

¿Cómo se ha roto el Hombre Roto?

El hombre roto es un producto social, es el individuo que ha llegado a creer que su existencia es producto del azar, y tras interiorizar esa creencia, ha dejado de confiar en el fundamento de su sexto sentido, de su intuición, de su creatividad, de su iluminación, y ya no es capaz de sentir el peligro, de sentir lo cierto, de sentir al otro. Ya no siente la conexión de su propia conciencia con la Conciencia Fuente, y en consecuencia no cuestiona el sentido último de esa conexión, el sentido último de su propia vida.
El hombre roto | Dra. Carmen OchoaEl hombre roto ha creído en el poder absoluto de la razón, y ha perdido de vista su mundo emocional, su propio corazón, lo que realmente siente, sin haber llegado a comprender que la razón es sólo un asistente al servicio del corazón. El corazón aporta emociones e  intenciones, unas veces legítimas, otras ilegítimas, que la razón ejecuta . El corazón dice «a dónde», la razón dice ”cómo”.
El hombre roto no ha llegado a discriminar lo legítimo y lo ilegítimo en su propio corazón, y se ha dejado arrastrar muchas veces por emociones e intenciones “virales» que se han apoderado de su pensamiento y de su conducta, como los virus se apoderan de la maquinaria celular, bloqueando su creatividad. El hombre roto ha llegado a creer que el corazón le pierde, sin saber que lo que le pierde es lo ilegítimo de su propio corazón.
El hombre roto desconoce su poder, porque se lo han arrebatado, y no sabe cómo ni cuándo lo hicieron. Tampoco sabe que dispone de la libertad para no prestarle su cabeza a lo ilegítimo que en la desatención muere, ni que sus intenciones más sublimes son un reflejo nítido de la intención de la Conciencia Fuente que se expresa en él.
Cuando la razón deja de confiar en el corazón debido al caos que genera lo ilegítimo, ésta asume el poder absoluto y ya no sólo aporta el “cómo”, sino también el “a dónde”. Tras renunciar al corazón, la razón ya no puede comprender el sentido de la vida, ni el sentido de la muerte, ni el diseño perfecto que subyace a lo aparente.
Y no comprenderá hasta que no logre reunificar su corazón y su mente, su emoción y su razón, haciendo de los dos uno, materializando en su conciencia el Matrimonio Sagrado, reunificando su conciencia para ser Conciencia Hija, imagen especular de la Conciencia Fuente.
Para romper al hombre roto hay que romper su sexto sentido y privarle de la guía que proporciona el corazón legítimo, hay que separarlo de la Conciencia Fuente, hay que sustituir la emoción más poderosa, la emoción que reunifica la conciencia, por soberbia, miedo, odio, deseo, avaricia. Hay que romper la confianza en el propio corazón, en el corazón legítimo que brilla con toda su fuerza más allá de las nubes negras, más allá de emociones e  intenciones ilegítimas que nunca han sido ni serán una guía confiable.
Para romper al hombre roto hay que darle el poder absoluto a la razón, hay que ignorar el corazón, hay que deformar desde la infancia con verdades a medias, con mentiras a efectos prácticos.

¿Quién ha roto al Hombre Roto?

Romperse en los cultos del ego al ego, en nombre de cualquier dios:

En el culto dirigido por conciencias disociadas de la Conciencia Fuente, que disocian a los que se acercan en busca de un sentido que reunifique su conciencia.
En el culto del ego fragmentado que ha elegido ignorar la Unidad Femenino-Masculino presente en  la Conciencia Fuente, a la que no concibe como Meta.
En el culto a la propia identidad temporal, que ya no aspira a evolucionar para ser Conciencia Hija, Imagen Especular de la Conciencia Fuente.
En el culto que adora las partes disociadas, que rompe la conciencia del hombre, que ignora la Conciencia Fuente como potencialidad de su propia conciencia.
En el culto del que finalmente se aleja el hombre roto, con los “trozos” de sí mismo entre las manos, en busca de un sentido que le permita rehacerse.

Romperse en la confianza en la ciencia.

En una ciencia que ha ignorado el poder real del corazón legítimo en la unidad de la conciencia, y que ha tratado de encontrar  la verdad última fuera de Ella.
En una ciencia que se ha nutrido de corazones legítimos, intuitivos, creativos, sin llegar a reconocer su verdadero valor.
En una ciencia edificada sobre el sin sentido como medio y como fin, sobre el azar, sobre la ley del más fuerte, sobre conciencias fragmentadas.
En una ciencia que no ha llegado a reconocer la Conciencia Perfecta, la Conciencia Fuente, como origen y destino último del proceso de la vida.
En una ciencia que  ha desposeído de sentido a la vida tras ignorar la relación filial que conecta a cada uno de sus eslabones con la Conciencia Fuente.
En una ciencia fragmentada incapaz de comprender el sentido de la vida, ni el sentido de la evolución de la vida hacia la Conciencia Hija, imagen especular de la Conciencia Fuente.
En una ciencia que no ha llegado a comprender el sentido del esperado nacimiento de lo físico a lo Real.
En una ciencia que no ha llegado a comprender la Totalidad orgánica de la vida.

Romperse en la confianza en el tener:

En el consumo cómo sentido existencial sucedáneo, como sucedáneo de llegar a ser y de las intenciones legítimas del corazón ahogadas por las nubes negras de emociones e intenciones ilegítimas.
Opción por defecto, camino impuesto por la gran dictadura económica, única, universal, oculta tras los bastidores, disfrazada de democracia avanzada, dictadura que fractura, que deforma y esclaviza al hombre, a los animales, a las plantas.
Dictadura de los grandes egos que se adoran a sí mismos, de los que han fomentado y han hecho el gran negocio de la enfermedad, del deseo, del miedo, de la ignorancia, del hombre roto.

Romperse en la confianza en las instituciones, en la justicia, en los gobernantes.

Confianza en aquellos que en nombre del pueblo, venden al pueblo a los egos esclavistas: corruptos.
Confianza en una justicia que persigue a los que hacen justicia para beneficio de los Corruptos.
Confianza en instituciones corruptas que ahogan a las conciencias legítimas.

Romperse en la confianza en la información:

En la Súper información para la desinformación.
Control de los medios, control de los desinformativos cuyo epicentro ya no es siquiera la desinformación, sino el adoctrinamiento en el consumo.
Consumo como sentido existencial sucedáneo que perpetúa la dictadura económica, dictadura que perpetúa la esclavitud de la conciencia a lo ilegítimo.
Y el hombre roto se siente más roto que nunca, más solo que nunca, más perdido que nunca, con más miedo que nunca antes.

Lo que no sabe el hombre roto

No sabe que su conciencia rota no es un producto final, sino un punto de partida.
No sabe que los que han causado su ruptura son los catalizadores del proceso de la vida, enzimas que no forman parte del producto final, porque no hay nada que rompa su soberbia, su ambición, o su ignorancia.
No saben que el hombre roto es la materia prima de la Gran Obra Maestra de la naturaleza, Gran Obra que se ejecuta en silencio, al margen de los medios, de las religiones y de las ciencias de los hombres, cuando la atención se dirige más allá de las nubes negras de las emociones e intenciones ilegítimas, y se conecta con el sol interior, con las propias intenciones genuinas cuyo origen es  la propia Conciencia Fuente, Madre.


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3 Comments

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  1. Ana
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    Cada vez que leo este post, Carmen, alucino más de lo maravillosamente bien que transmites las grandes verdades .
    Me encanta mas cada vez que lo leo.
    Y que bonito está escrito….

  2. Alvaro
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    Con esta información, asumo el momento del camino en que nos encontramos y me lleno de esperanza con lo que podemos llegar a conseguir,

  3. Jaime
    Reply

    Muchísimas gracias Carmen por abrirnos los «OJOS» y mostrarnos el conocimiento para la recomposición del «Hombre Roto»,el punto de partida.

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